El Arte Vivo

Luego retornó a París. Al comenzar 1962 participó en Curatella Manes y 30 argentinos de la Nueva Generación, una muestra organizada por Germaine Derbecq en la galería Creuze-Messine. Según parece a la inauguración, que fue muy concurrida, asistieron Malraux y Le Corbusier. Greco presentó su primera propuesta de Arte Vivo: Treinta ratones de la nueva generación, un recipiente de cristal, con fondo negro, en cuyo interior había treinta ratones blancos. La obra duró sólo un día por el mal olor que despedía.
A partir de esa muestra comenzó con las "acciones" que denominó Vivo-Dito. En marzo de 1962 realizó en las calles de París su Primera Exposición de Arte Vivo, "firmando" personas En esta ocasión el "sujeto" de la acción fue el escultor argentino Alberto Heredia.. Luego, en el salón Antagonismos 2. El Objeto, que se presentó en el Museo de Artes Decorativas, se exhibió como "hombre sandwich" con la leyenda: Alberto Greco, obra de arte fuera de catálogo. Además, en París distribuyó una tarjeta personal con el texto: Alberto Greco. Objet d'art.
En Génova publicó el Manifesto Dito dell' Arte Vivo, en idioma italiano., fechado el 29 de julio de 1962. Entre otras cosas declaraba: "El arte vivo es la aventura de lo real. El artista enseñará a ver no con el cuadro sino con el dedo. Enseñará a ver nuevamente aquello que sucede en la calle. El arte vivo busca el objeto pero al objeto encontrado lo deja en su lugar, no lo transforma, no lo mejora, no lo lleva a la galería de arte. El arte vivo es contemplación y comunicación directa. Quiere terminar con la premeditación, que significa galería y muestra. Debemos meternos en contacto directo con los elementos vivos de nuestra realidad. Movimiento, tiempo, gente, conversaciones, olores, rumores, lugares y situaciones. Arte Vivo, Movimiento Dito. Alberto Greco."
El Arte Vivo es la acción de "señalizar" a algún personaje, marcado a su alrededor con un círculo de tiza o con algún otro grafismo similar. Es posible que en esto se encuentre alguna similitud con la matriz dadaísta de la "apropiación" de objetos preexistentes. Empero, más exactamente, es una práctica estética que puede denominarse "modelo intervencionista", una suerte de cambio de la realidad que tiene una línea genealógica que desde Dadá llega hasta la Internacional Situacionista, Yves Klein, Piero Manzoni y Fluxus.
El Vivo Dito crea situaciones con las cuales se niega la posible existencia de la obra de arte que aún subsistía como un objeto material, historiable. Ahora la acción del artista produce, en realidad, una ampliación de la conciencia del espectador. El proceso ha dejado de ser artístico, no posee contenidos artísticos, es estético por su ampliación de lo sensible.
En esta época escribió con desesperación: "Trabajo incesantemente, con golpes de golpeado". Pero también afirmó que: "La pintura desaparecerá el día que por total vivencia ya no necesiten admirar y ser admirados. Ya sé que el problema es más serio. Cómo no lo voy a saber si lo sufro a cada instante. Pero, por esto mismo, digo con toda certeza que la pintura terminó su ciclo con el cuadro azul de Ives Klein y junto con ella los mercantes, críticos y galerías de arte. Me gustaría morirme hoy y volver al encuentro de los Vivo Ditos. Vivir la única eternidad en la que confío: el momento en que descubro algo."


El Vivo-Dito en Roma

En Roma realizó, en 1962, una "acción" trazando graffitis en todo el centro histórico: La pintura e'finitta. Viva el Arte Vivo-Dito. Greco. Ya había realizado en 1961 una acción similar en Buenos Aires, con afiches fijados en los muros, en los que había hecho imprimir con grandes caracteres: Greco: el pintor informalista más grande de América y Greco ¡Qué grande sos!".
Greco se instaló en Italia en 1962, pero debió abandonar Roma a causa de una herética teatralización -un acto de Arte Vivo- titulada Cristo 63, que realiza con Carmelo Bene y Giuseppe Lenti. Una revista publicó su foto, desnudo de la cintura para abajo. Fue acusado de blasfemia Cfr. "Disgusto", en Telesera. Quotidiano Independente, Roma, Sabato 5 - Domenica 6 de genn. 1963, pág. 1. Noticia de la representación en el teatro "Laboratorio", con una fotografía de Greco semidesnudo. .
En un fragmento del Gran Manifiesto-Rollo del Arte Vivo-Dito, escrito en Piedralaves en 1963, Greco señaló algunas características de Cristo 63: "...Judas traicionó a Cristo por sueño. María Magdalena lo haría la norteamericana prostituta de lujo amiga de Lenti, que la llamaron por teléfono a las cuatro de la mañana para ver si Carmelo podría ir a dormir, pero a esta María Magdalena no le importa nada de Cristo ni de nadie. Este le grita: Putana, Puta, ella le cuelga. Por lo tanto M. Magdalena no aparece. Un largo monólogo por teléfono junto a Lenti. Judas y Juan. Como sospecha que yo soy homosexual no viene a dormir dentro de un ropero de mi habitación del hotel...".
Más adelante continuó: "En cualquier momento entra un señor gordo y bueno, con la boca llena de clavos y mirando el reloj, un poco agitado, le dice: desnúdate y apúrate que te vengo a crucificar. El personaje debe ser simpático y hacer reír. Mientras, Carmelo se empieza a desnudar lentamente..." En este fragmento del Gran Manifiesto-Rollo del Arte Vivo-Dito se ha conservado la escritura de Alberto Greco con su curiosa sintaxis.   .


Madrid, un viaje en el Metro

Tras su apresurada partida de Roma -la policía le había dado il folio di via, producto del escándalo causado en El Laboratorio, el teatrillo instalado en un viejo garaje, no muy lejos de la zona vaticana, Greco se radicó en Madrid. Durante un tiempo vivió en la casa del pintor argentino Adolfo Estrada. Aquí nació su amistad con Manuel Viola y su mujer, con Lucio Muñoz, con Manolo Milares, Eduardo Arroyo y Antonio Saura. En este tiempo comenzó una serie de pinturas, con dibujos y collages en los que superpone escrituras generalmente autobiográficas. Parecía querer mostrar al mismo tiempo, en un mismo plan, lo cotidiano, sus recuerdos, sus mensajes, todo entreverado con figuras monstruosas y con caricaturas.
En este período de Madrid, Greco pintó algunos cuadros en conjunto con Saura. Estas telas se referían al asesinato de Kennedy. También organizó varias acciones en Madrid y en Piedralaves. Entre ellas, el 18 de octubre de 1963, la que tituló Un momento vivo dito. Viaje de pie en el metro desde Sol a Lavapies y visita al mercado. Mostrar el objeto encontrado en su lugar. En su anuncio afirmaba: "Greco firmará gentes-situaciones-cabezas de cordero y todo cuanto considere obra de arte vivo-dito" Un diario local publica en su primera plana: "Un nuevo 'arte' en Madrid". "El caballero con luenga barba y blusón a cuadros, a quien se ve agitando sus manos llenas de pintura, es el creador del Vivo-Dito, movimiento artístico que, entre otras cosas, consiste en concebir cuadros sin necesidad de ser pintores. Ayer tarde y a una hora-punta del Metro y en el trayecto Sol-Lavapiés, se celebró la presentación en Madrid del Vivo-Dito. El espectáculo -que originó algunas protestas entre los usuarios habituales del Metro, ya que los 'artistas' obstruían el paso en el andén- atrajo la atención y curiosidad del público que contempló el cuadro con benévola sonrisa y dejó escapar alguna frase de guasa madrileña". (Pueblo, Año XXIV, Número 7.507, sábado  19 de octubre  de 1963).   .
En abril 1964 Greco expuso en la galería Juana Mordó de Madrid. En algunas obras, junto con collages y dibujos, incorporó en las telas frases como "dicen que en la Pampa hay muchas vacas, pero yo no vi ninguna"; "no tengo edad para amarte" o "Greco, le meilleur de tous". Además, en esta muestra ideó los "objets vivant", hombres y mujeres (una mujer con una cesta grande de caramelos, bombones y tabaco y un ciego vendedor ambulante) que colocó frente a las telas para dibujar y manchar su contorno. "De vez en cuando, relata un periodista, los viejecillos subían a la repisa y se situaban dentro de la silueta trazada en grandes lienzos blancos." Es otra versión del Vivo-Dito.
Pedro Cámara describe la muestra en un diario madrileño: "En la sala Juana Mordó inauguró anteayer una Exposición de sus obras el pintor Greco. Había mucha expectación y ambiente el día de la inauguración. Telas pintadas, algunas solamente dibujadas; "collages", y, delante de dos lienzos, una vieja vendiendo dulces y un ciego. La impresión primera era extrañísima; después no había forma de adaptarse a ese nuevo mundo plástico, de que nos habla el pintor. En definitiva, lienzos y personas eran la obra expuesta "Entrevista con Greco", Arriba, Madrid, 30 de julio de 1964. .


Mi Madrid querido


Greco retornó a Buenos Aires antes de finalizar 1964 y presentó su última experiencia de Arte-vivo. En la invitación se anunciaba: Mi Madrid querido. Pintura espectáculo Vivo-Dito. Con la colaboración del famoso bailarín español Antonio Gades; presentación de Jorge Romero Brest. Una revista de la época describió el acto: "Media hora antes del show, el 9 de diciembre, el público, agolpado ante la puerta de la galería interrumpió el tránsito y reclamó estentóreamente que la fiesta empezara. En la primera sala se veía una pared decorada con viejos paneles de un cafetín del Bajo, abrumados por opulentas vedettes finiseculares; debajo de ellas, sendos cartelitos advertían: Mi tía María del Rosario Greco - Mi tía Ursulina Greco. Dos melancólicos lustrabotas (los que paraban en la esquina de Florida y Córdoba y en la de Florida y Paraguay) aparecían sentados ante bastidores blancos, rodeados de pomadas, cepillos y frascos de tinta. "Alberto Greco entró vestido de almirante o embajador (nadie lo supo nunca), con una banda cruzándole el pecho y un aludo sombrero negro desbordante de plumas multicolores. Trepó a una tarima, y desde allí esparció sobre la concurrencia claveles y banderines con la efigie de Palito Ortega. Luego, con su voz gangosa y temblequeante, leyó un manifiesto que acumulaba medio centenar de obscenidades y palabrotas. Harta del encierro, la comitiva de Greco decidió trasladarse a la Plaza San Martín, al compás de la Marcha de San Lorenzo: el bailarín Gades ensayó un fandanguillo al pie del monumento, mientras Greco pintarrajeaba sobre un bastidor en blanco. En aquel momento, con pose de agur, explicó al público lo que quería decir vivo-dito: 'Es lo que se señala con el dedo, lo que se muestra, lo que ocurre'" ¿Escritores: el primer novelista pop", Primera Plana, 7 de noviembre de 1967, pp. 60-61..


Besos brujos

Luego viajó a Nueva York, antes de fin de año. Según parece, en esa ocasión se entrevistó con Marcel Duchamp. También realizó una "acción", conocida como Rifa Vivo Dito en la Central Station. Christo recuerda el hecho en una entrevista concedida en Barcelona en 1991: "Sí, era una especie de lotería... El puso en los lockers trabajos de muchos artistas, unos ochenta, vendía las llaves y al abrir el cajetín encontrabas algo. Todo el mundo encontraba algo pero no todo eran obras de arte. Recuerdo que las llaves se vendieron en el Hotel Chelsea, que no está muy lejos de la Central Station... Recuerdo que Alan Kaprow estaba allí, Robert Brown estaba también...".
Hacia fines de abril o principios de mayo de 1965 Greco estaba en España. Permaneció un mes en Madrid, donde realiza una "acción" en la galería Edurne, con Millares y el Grupo ZAJ. Luego viajó a Ibiza.
Poco después, en Barcelona, el 12 de octubre tres meses antes de cumplir 35 años, puso fin a su vida. En un manuscrito titulado Besos brujos, a la manera de diario, contando su amor por Claudio, un chileno que había encontrado en París, dice: "Ya llegó el momento de morir. De comprar esas pastillas absurdas. Aunque hoy tengo muchas menos ganas que ayer. Pero quiero que quede bien sentado que lo hago como resultado de mi relación frustrante con Claudio..." Cfr. Alberto Greco. Valencia, IVAM Centre Julio González, 1991-1992. .
Claudio Badal, en una carta, recordó: "encontré la puerta entreabierta y en una mesa había muchos platos con restos de comida y botellas y en el dormitorio estaba Greco vestido con unas bombachas turcas de color rojo y el torso descubierto respirando apenas con los brazos en cruz y en la palma de cada una de las manos escrita la palabra Fin con tinta". Murió al amanecer, según el mismo testigo, en un hospital de monjas Carta a Francisco Rivas, 1991. .